El Mundial de 2026 ha dejado una de las curiosidades más llamativas de su historia: la presencia de siete parejas de hermanos disputando el torneo, lo que convierte esta edición en la más “familiar” jamás registrada en una Copa del Mundo.

Entre los casos más destacados aparecen los hermanos Williams, con Iñaki representando a Ghana y Nico defendiendo a España, convirtiéndose en uno de los cruces más simbólicos del campeonato. También figuran los Doué, con Désiré jugando para Francia y Guéla para Costa de Marfil, además de los Souttar, que participan en selecciones distintas.


Otros hermanos comparten vestuario, como los Hernández con Francia, los Duarte con Cabo Verde y los Bacuna con Curazao, aportando aún más historias familiares al torneo.


El aumento de selecciones en esta edición ha permitido que más familias alcancen el escenario mundialista al mismo tiempo, convirtiendo el fútbol en una auténtica celebración de vínculos familiares a nivel global.










