Un análisis basado en 667 simulaciones de catorce modelos estacionales distintos concluyó que el fenómeno de El Niño, iniciado el pasado 11 de junio, posee alrededor de un 90 % de probabilidades de convertirse en el más severo de la historia observacional. Según la investigación encabezada por el científico Zeke Hausfather, de Berkeley Earth e integrante del IPCC, el evento actual podría superar con creces el récord establecido durante el episodio de 2015-2016, alcanzando anomalías térmicas en el Pacífico ecuatorial de hasta 3,6 °C sobre el promedio.
Organismos globales como la Organización Meteorológica Mundial (OMM) y la NOAA han advertido que el fenómeno se intensificará hacia una fase «fuerte» en el periodo de julio a septiembre, con más de un 80 % de posibilidades de consolidar condiciones extremas antes de fin de año. La comunidad científica alerta sobre los riesgos de olas de calor, sequías e inundaciones —especialmente en el sur global— debido al efecto combinado del fenómeno con el calentamiento global, lo que coloca a 2026 en camino a ser uno de los años más cálidos registrados y eleva la probabilidad de nuevos récords de temperatura en 2027.








