El Departamento de Defensa de Estados Unidos reconoció la existencia de una escasez de municiones vinculada al desarrollo de la guerra con Irán, según reveló este lunes un informe del inspector general del Pentágono. El documento detalla que los intensos gastos de material bélico durante la llamada operación Furia Épica provocaron una disminución drástica en los inventarios estratégicos, además de exponer serios cuellos de botella en la industria responsable de la reposición. Estos hallazgos contradicen los desmentidos emitidos en meses anteriores por la administración del presidente Donald Trump ante los reportes de prensa sobre el racionamiento de misiles interceptores.
La falta de pertrechos habría llevado al gobierno estadounidense a frenar los ataques a gran escala contra Teherán durante el verano. Pese al despliegue masivo de sistemas de defensa, el reporte señala que las represalias iraníes provocaron la destrucción y daños en cientos de instalaciones ubicadas en bases norteamericanas de ocho países de la región, entre ellos Kuwait, Baréin, Catar y Arabia Saudita. Asimismo, las acciones enemigas alcanzaron sedes diplomáticas en cuatro naciones y dejaron un saldo de más de 50.000 militares estadounidenses involucrados en las operaciones del Golfo desde el inicio del conflicto a finales de febrero.
El informe, que abarca la evaluación operacional entre abril y junio de 2026, enumera además importantes pérdidas materiales en la flota aérea norteamericana. Entre los daños contabilizados figuran cuatro cazas F-15 destruidos, un F-35 averiado, siete aviones cisterna KC-135 afectados o destruidos y hasta 30 drones de ataque MQ-9 Reaper derribados. A pesar de estas cifras, el documento resalta que el Pentágono ha comenzado a implementar medidas de emergencia para acelerar los ritmos de producción industrial y revertir el déficit en los depósitos de armamento.








