El dinamismo del comercio exterior ecuatoriano, que tras alcanzar un récord en 2025 mantiene un crecimiento del 9,3 % en exportaciones y 17,5 % en importaciones entre enero y julio de este año, se sostiene en una sólida cadena logística impulsada por el transporte terrestre pesado. Este sector actúa como el conector estratégico que une las zonas agrícolas, camaroneras e industriales del país con los principales puntos de salida internacional. Muestra de esta operatividad es el sistema portuario de Guayaquil, nodo que concentra el 86 % de la carga no petrolera del país y donde terminales como Contecon atienden semanalmente entre 11.000 y 15.000 camiones, mientras que el Terminal Portuario de Guayaquil (TPG) despacha hasta 600 contenedores diarios.
La relevancia del transporte de carga radica en ser el único medio capaz de brindar conectividad directa puerta a puerta, absorbiendo el incremento acumulado del 60 % en la carga movilizada por el sistema portuario nacional durante la última década. Según voceros de la Asociación de Terminales Portuarios Privados del Ecuador (Asotep) y de la firma Shacman, la continuidad de sectores clave como el banano, camarón, cacao y minería depende de flotas confiables que reduzcan tiempos muertos y optimicen costos. En la estructura tarifaria global, los costos logísticos representan entre el 17,9 % y el 35 % del valor de los productos, variando según distancias, rutas y cadenas de frío.
Ante la presión sobre la infraestructura vial y portuaria, los actores del sector señalan que la eficiencia logística trasciende al precio del flete, exigiendo configuraciones tecnológicas de alto rendimiento en los vehículos. Representantes de la industria enfatizan que la disponibilidad de unidades, la confiabilidad mecánica, la capacidad de carga y el soporte posventa resultan determinantes para evaluar a los camiones como herramientas de productividad. La correcta integración entre los transportistas, las navieras, las terminales y los agentes aduaneros se mantiene así como el factor decisivo para asegurar la competitividad de las mercancías locales en los mercados globales.








