Una inesperada erupción volcánica submarina registrada desde inicios de mayo en el mar de Bismarck, cerca de Papúa Nueva Guinea, mantiene en alerta a la comunidad científica y civil debido a la expulsión de masivas cantidades de piedra pómez. Las columnas de vapor y ceniza han dado paso a extensas plataformas flotantes de roca porosa que, arrastradas por las corrientes marinas, comenzaron a bloquear los litorales de las Islas del Almirantazgo a principios de junio. Según reportes de la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA), estas acumulaciónes alcanzan varios metros de espesor en las costas de las islas Lou, Baluan y Manus, impidiendo por completo el acceso al agua, la navegación comercial y la pesca de subsistencia.
El fenómeno representa además una grave amenaza ecológica y de seguridad. Los expertos advierten que las balsas de piedra pómez pueden flotar durante meses o años, bloqueando la luz solar indispensable para la fotosíntesis en arrecifes de coral y praderas marinas, además de causar la muerte de fauna local por ingesta accidental. A pesar de que el lecho marino de esta zona es poco conocido, los científicos estiman que la actividad se localiza en la dorsal de Titán y que la acumulación de material volcánico soldado por ceniza posee el potencial de originar una nueva isla efímera, por lo que se ha desplegado un sistema avanzado de teledetección orbital para evaluar la evolución de los riesgos.








