Las hostilidades en Oriente Medio registraron un severo repunte este miércoles tras confirmarse operaciones militares conjuntas entre Estados Unidos y Arabia Saudita contra milicias proiraníes en el este de Irak. El Mando Central de Estados Unidos informó la destrucción de sitios logísticos y de armamento, en respuesta a recientes intentos de ataque con drones contra infraestructura petrolera saudí. A la par, las fuerzas estadounidenses aseguraron haber interceptado misiles lanzados por Teherán dirigidos a sus posiciones en la región, mientras los Guardianes de la Revolución afirmaron haber embargado tres petroleros en el estrecho de Ormuz.
La reanudación de los enfrentamientos generó una fuerte reacción en los mercados energéticos globales, donde tanto el barril de WTI como el Brent registraron alzas superiores al cuatro por ciento. La escalada se produce en un escenario diplomático dinámico, justo después de la reunión celebrada en Washington entre el presidente estadounidense Donald Trump y el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu. Aunque ambos líderes ratificaron su compromiso conjunto de evitar que Irán acceda al armamento nuclear, el encuentro dejó entrever diferencias tácticas respecto a las negociaciones para poner fin al conflicto y el manejo de las instalaciones estratégicas en suelo iraní.








