La Administración del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció la imposición de nuevos aranceles que oscilan entre el 10 % y el 12,5 % a las importaciones procedentes de 60 países y economías. De acuerdo con la oficina del Representante Comercial de Estados Unidos, encabezada por Jamieson Greer, los gravámenes se sustentan en una investigación bajo la Sección 301 sobre presuntos esfuerzos insuficientes de dichas naciones para erradicar el trabajo forzoso. Esta resolución entra en vigor a horas de que expire el arancel global temporal del 10 % que regía anteriormente, marcando una nueva etapa en la estrategia comercial estadounidense.
El paquete arancelario aplica una tasa adicional del 10 % a un grupo de 17 economías —entre las que se encuentran Ecuador, Canadá, el Reino Unido y varios países centroamericanos—, mientras que la Unión Europea enfrentará un 10 % conjunto. Por otro lado, un extenso listado de naciones como Brasil, Chile, Colombia y Australia estarán sujetas a un gravamen del 12,5 %. En casos particulares como el de México, las autoridades de ese país precisaron que la gran mayoría de sus exportaciones mantendrán la protección del acuerdo T-MEC, afectando el impuesto únicamente al porcentaje restante.
Esta acción legal responde a la anulación previa por parte del Tribunal Supremo de los aranceles globales iniciales, obligando al Gobierno norteamericano a recurrir a mecanismos normativos alternativos para respaldar su política económica. Tras las indagaciones iniciadas en marzo, las autoridades comerciales estadounidenses concluyeron que las prácticas de los países señalados perjudican a sus trabajadores y empresas locales, justificando así el incremento tarifario al comercio exterior.








