Hasta julio de 2026, Guayaquil experimentó un incremento del 11 % en el número de incendios en comparación con el mismo periodo del año anterior, según informó el coronel Martín Cucalón, primer jefe del Benemérito Cuerpo de Bomberos de la ciudad. Con corte al 9 de agosto, la institución atendió un total de 15.508 emergencias, entre las que destacan 1.457 incendios estructurales y 210 forestales. En lo que va del año se han contabilizado nueve siniestros declarados en alarma 3, siendo el más severo el ocurrido el 11 de febrero en el edificio Multicomercio, donde el fuego provocó el colapso parcial de la estructura y demandó una semana de labores operativas para su control y vigilancia.
El almacenamiento informal y la presencia de bodegas clandestinas constituyen uno de los mayores factores de riesgo identificados por los organismos de socorro. Durante el presente año se han clausurado cerca de 300 depósitos irregulares, detectándose viviendas en sectores residenciales que acumulaban mercadería de contrabando o funcionaban como fábricas químicas sin permisos. A esto se suma la proliferación de acopios de reciclaje no autorizados y el uso generalizado de materiales sintéticos derivados del petróleo en productos cotidianos y acabados de construcción, lo que eleva la carga combustible y acelera la propagación de las llamas.
Para responder a estos eventos, la entidad cuenta con un contingente de 3.000 efectivos entre voluntarios y rentados, apoyados por 53 estaciones y 108 unidades de combate, habiendo reforzado recientemente su flota con tres camiones escala. Adicionalmente, la institución mantiene controles en zonas vulnerables donde predominan construcciones de caña o mixtas con conexiones eléctricas irregulares, al tiempo que promueve campañas preventivas orientadas a la instalación obligatoria y doméstica de detectores de humo para mitigar el impacto de futuros siniestros.








