A propósito del 21 de septiembre de 1526, fecha en que el navegante español Bartolomé Ruiz llegó a la bahía de San Mateo, historiadores, actores culturales y moradores de esta parroquia rural del cantón Esmeraldas mantienen un debate entre considerarlo un descubrimiento o un proceso de conquista. Especialistas locales como Stalin Cañizares señalan que la fecha debe orientarse a la recuperación de la memoria histórica, visibilizando las raíces originarias y afrodescendientes como la cultura La Tolita o la figura de Alonso Illescas. Asimismo, la comunidad lamenta la falta de monumentos, placas conmemorativas y señalética patrimonial que reconozcan el valor de este sector en la historia del país.
Ubicada a siete kilómetros de la ciudad de Esmeraldas, San Mateo posee un trasfondo histórico relevante al haber sido considerado uno de los primeros asentamientos españoles en territorios de la futura Real Audiencia de Quito y, posteriormente, capital provincial en la Colonia junto a Atacames. Su relevancia política disminuyó a partir de 1852 cuando la cabecera provincial se trasladó definitivamente a Esmeraldas, proceso que se profundizó con el paso de los años tras quedar aislada de los principales ejes viales construidos en la zona.
En la actualidad, la parroquia cuenta con alrededor de 8.000 habitantes cuya economía se dinamiza principalmente a través del turismo de agua dulce en el río Esmeraldas y la gastronomía marina local. A pesar de albergar infraestructura clave como el campus universitario Luis Vargas Torres y plantas de tratamiento de agua y asfalto, la dirigencia parroquial demanda mejoras en servicios básicos y vialidad rural, al tiempo que impulsan propuestas para que las autoridades incluyan a San Mateo dentro de los circuitos patrimoniales e históricos del Ecuador.








