El Instituto Geofísico (IG) de la Escuela Politécnica Nacional aclaró a la ciudadanía que los recientes movimientos telúricos de gran intensidad registrados en la región —un doble sismo de magnitudes 7,2 y 7,5 en Venezuela el 24 de junio y el terremoto de 7,4 en Colombia el 10 de agosto— constituyen eventos completamente independientes sin relación causal con la sismicidad en territorio ecuatoriano. Sandro Vaca, director encargado del IG, explicó que el fenómeno en Venezuela fue de carácter superficial en la corteza, mientras que el evento colombiano ocurrió en la placa subducida a más de 100 kilómetros de profundidad. Por ello, no existe evidencia científica que sugiera que estos sismos desencadenen eventos de gran magnitud en Ecuador.
No obstante, los expertos recordaron que Ecuador se encuentra situado en una zona de alta vulnerabilidad sísmica debido a la constante interacción entre las placas de Nazca y Sudamericana, sumado a su posición dentro del Cinturón de Fuego del Pacífico. La acumulación y liberación de energía entre estas estructuras responde a ciclos geológicos de millones de años que no se han acelerado recientemente. Mediante el uso de estaciones GPS de alta precisión y monitoreo satelital, la institución evalúa de forma permanente la deformación de las placas para identificar áreas de susceptibilidad; sin embargo, las autoridades recalcaron que la ciencia actual no permite predecir el momento exacto en que ocurrirá un terremoto.
Ante este panorama, la recomendación de los organismos técnicos se enfoca en no bajar la guardia y fortalecer la cultura de prevención. Dado el historial sísmico del país —como el evento de magnitud 7,8 registrado el 16 de abril de 2016 que afectó a las provincias de Manabí y Esmeraldas—, el llamado institucional insiste en promover la preparación continua en los hogares mediante la definición de planes familiares de emergencia, la identificación de zonas de seguridad y el conocimiento claro de los protocolos de evacuación.








