Un equipo de científicos liderado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas de España ha identificado el interruptor biológico que gestiona la supervivencia de los vegetales ante la falta de recursos hídricos. La investigación, publicada en la revista PNAS, revela cómo una familia de proteínas receptoras detecta el ácido abscísico, conocido como la hormona del estrés. Este mecanismo no solo activa las defensas de la planta, como el cierre de los poros en las hojas para evitar la evaporación, sino que funciona como un regulador de precisión que calibra la intensidad de la respuesta según la gravedad de la sequía.
El estudio comparó la evolución de estos receptores desde algas primitivas hasta cultivos modernos como el naranjo dulce, desvelando cómo las plantas han ajustado su capacidad de percepción durante 450 millones de años. Los expertos demostraron que es posible reprogramar estas proteínas mediante mutaciones específicas, lo que permitiría desarrollar variedades agrícolas más resilientes. Este avance es especialmente relevante en el contexto del cambio climático actual, ya que ofrece una solución científica para romper el equilibrio tradicional donde una mayor productividad agrícola implica necesariamente un mayor gasto de agua.








