El ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Abás Araqchi, advirtió este domingo desde Bagdad que cualquier intento por implementar rutas marítimas alternativas o ajenas a las reguladas por su país en el estrecho de Ormuz complicará la reapertura de esta vía estratégica y agravará el conflicto en la región. La declaración surge en medio de acusaciones mutuas de violación al alto el fuego acordado el pasado 17 de junio, en un escenario de alta tensión internacional donde Teherán reclama la responsabilidad exclusiva sobre la gestión del corredor naval.
La situación militar escaló la madrugada del domingo con un ataque de los Guardianes de la Revolución iraníes mediante misiles y drones dirigidos hacia la base militar estadounidense Ali al Salem en Kuwait y la sede de la Quinta Flota Naval en Baréin. Esta acción se ejecutó como represalia a los bombardeos de la fuerza aérea estadounidense contra diez objetivos en territorio iraní, motivados por ataques previos a buques comerciales. Las hostilidades complican el panorama de cara a la reunión bilateral programada para este martes en Catar, la cual busca dar continuidad al protocolo de paz de sesenta días firmado entre Washington y Teherán.
El conflicto también continúa expandiéndose en otros frentes de la región, registrándose la muerte de un ciudadano catarí debido a la metralla de las operaciones militares en el mar. Paralelamente, Israel intensificó sus operaciones en el sur del Líbano con la destrucción de un túnel de la milicia Hezbolá, provocando el rechazo de las autoridades libanesas al acuerdo marco impulsado por Estados Unidos, mientras Irán insiste en que el territorio libanés sea incluido formalmente en cualquier negociación de paz definitiva.








