Jennifer Lopez se ha sincerado sobre el profundo cambio emocional que significó ver partir a sus mellizos, Oskar y Max, rumbo a la universidad. La reconocida “Diva del Bronx” admitió que enfrentar el síndrome del “nido vacío” ha sido un desafío complejo tras consagrar gran parte de su vida al cuidado y crianza de sus hijos.

A pesar de la nostalgia natural por la ausencia de los jóvenes en casa, la intérprete se muestra sumamente orgullosa de la independencia y los logros académicos de ambos.

Mientras equilibra esta nueva y tranquila faceta en su hogar, JLo continúa enfocándose de lleno en sus próximos proyectos profesionales, canalizando sus emociones en su carrera artística y en su música.








