El aventurero británico Karl Bushby se encuentra a pocos días de completar un hito histórico: recorrer el mundo entero a pie durante casi tres décadas. Tras haber iniciado la expedición Goliath en 1998 desde el extremo sur de Chile, Bushby se aproxima a la casa de su madre en Hull, Inglaterra, fijando como meta su llegada antes del 1 de noviembre. La travesía nació a partir de un desafío planteado en una tarjeta de cumpleaños que le regaló su padre, impulsándolo a emprender el viaje bajo dos normas estrictas: avanzar de manera continua por vía terrestre o marítima por esfuerzo propio, y no pisar suelo británico sino hasta completar el trayecto total sin usar medios de transporte para avanzar.
A lo largo de estos 28 años, el camino estuvo marcado por retos extremos y constantes retrasos geopolíticos. Entre los desafíos más complejos destacan su paso entre 2000 y 2001 por el hostil Tapón del Darién, en medio del conflicto armado colombiano, y su arriesgado cruce a pie por el congelado estrecho de Bering entre Alaska y Rusia en 2006. Con el paso del tiempo, debió rediseñar sus rutas debido a crisis financieras, denegaciones de visado y conflictos internacionales; esto lo llevó a nadar por el mar Caspio en 2024 para ingresar a Europa y, recientemente, a cruzar a nado el canal de la Mancha tras no recibir autorización para caminar por el túnel que conecta Francia con Reino Unido.
Más allá de la hazaña física, la recta final del viaje enfrenta al británico con un profundo proceso de asimilación personal y reencuentro familiar. Durante casi 30 años en movimiento, Bushby solo pudo ver a su madre y a su hijo de manera esporádica durante breves reuniones en el camino, y aún tiene pendiente conocer a su nieta. En declaraciones recientes, el viajero confesó que volver a pisar su tierra natal se siente como adentrarse en un país desconocido, por lo que ahora inicia una nueva etapa enfocada en adaptarse nuevamente a la vida en su hogar y reconstruir sus vínculos afectivos.








