El primer ministro británico, Keir Starmer, aseguró este viernes que no renunciará a su cargo pese a calificar como “dolorosos” los resultados parciales de las elecciones locales en el Reino Unido. Tras menos de dos años en el poder, el Partido Laborista enfrenta un fuerte castigo en las urnas, perdiendo más de 260 escaños en los primeros 50 consejos municipales escrutados. Starmer asumió la responsabilidad por el retroceso de su formación, que se ha visto afectada por la caída de su popularidad y polémicas recientes, aunque reafirmó su determinación de continuar con las reformas prometidas desde su llegada a Downing Street en 2024.
El gran protagonista de la jornada electoral es Reform UK, liderado por Nigel Farage, que ha logrado un avance histórico al captar el descontento tanto de votantes laboristas como conservadores, especialmente en el norte y centro de Inglaterra. Con más de 420 escaños ganados hasta el mediodía, Farage proclamó que su partido “ha llegado para quedarse” y que Reino Unido asiste a un cambio político sin precedentes. Mientras tanto, el laborismo teme que el golpe sea aún mayor con el avance del conteo en Gales y Escocia, donde partidos como Plaid Cymru y el SNP podrían relegar al oficialismo a posiciones marginales, intensificando las críticas internas contra el liderazgo de Starmer.








