El Canal de Panamá atraviesa un periodo de saturación operativa que ha obligado a varias empresas navieras a abonar millonarias sumas en subastas para evitar demoras de hasta 10 días en el cruce interoceánico. El incremento en la demanda responde al desvío de embarcaciones por el conflicto en el Oriente Medio, sumado a las restricciones de calado impuestas por la Autoridad del Canal de Panamá (ACP) debido a los bajos niveles de agua en el lago Gatún por el fenómeno de El Niño. Un ejemplo reciente es el portacontenedores Seaspan Benefactor, que pagó cerca de 4 millones de dólares para asegurar su paso, un monto que duplica el promedio semanal de las pujas.
Esta presión sobre las cadenas globales de suministro no se limita al Istmo, ya que las bajas precipitaciones en Europa también han afectado la navegación en vías fluviales clave como el río Rin. Ante este panorama, los operadores han tenido que recurrir al transporte terrestre y ferroviario, incrementando los costos logísticos globales que amenazan con trasladarse al consumidor final.








