Cada 3 de noviembre, la capital azuaya conmemora su independencia de 1820, un hecho clave dentro del proceso emancipador del actual territorio ecuatoriano.
Inspirados por las gestas de Guayaquil (9 de octubre) y Quito (10 de agosto de 1809), los patriotas cuencanos —liderados por José María Vázquez de Noboa, Tomás Ordóñez y Hermenegildo Torres— proclamaron su independencia del dominio español en la Plaza de San Sebastián.
Aunque el proceso enfrentó represalias militares, el triunfo final se consolidó con la Batalla de Pichincha (1822), que selló la libertad de la Real Audiencia de Quito y dio paso a la integración del país a la Gran Colombia.
Hoy, Cuenca recuerda aquel episodio con orgullo y con una programación cultural que reafirma su aporte a la historia y la identidad del Ecuador.








