La industria láctea de Ecuador busca consolidar su crecimiento mediante la diversificación de su catálogo y la adaptación a las nuevas preferencias de los consumidores. Entre enero y abril de 2026, las ventas del sector industrial lácteo registraron un incremento del 8% en comparación con el mismo periodo de 2025, según datos del Banco Central del Ecuador difundidos por el Observatorio Lácteo del Ecuador. Durante este mismo lapso, la producción aumentó un 5 %, la comercialización mayorista y minorista subió un 31% y las actividades conexas —como supermercados y restaurantes— crecieron un 14%, impulsadas por la introducción de opciones como el kéfir, el yogur griego, los snacks de queso y las nuevas combinaciones de sabores.
De acuerdo con Andrés Rodríguez Estrada, director del Observatorio Lácteo, el gasto promedio mensual por hogar en lácteos alcanza los $12,15, posicionándose como el cuarto rubro en el presupuesto alimentario de las familias ecuatorianas. Mientras el consumo general de leche líquida tradicional y quesos frescos experimenta una desaceleración por el avance de las marcas blancas, categorías especializadas como los quesos semimaduros y maduros muestran una marcada tendencia al alza. Verónica Chávez, directora ejecutiva del Centro de la Industria Láctea (CIL), señala que este comportamiento replica patrones internacionales, donde las empresas redirigen sus esfuerzos a generar nuevos momentos de consumo más allá del desayuno.
El crecimiento en la oferta con valor agregado abre las puertas hacia la internacionalización, aunque el comercio exterior representa aún una fracción menor de la producción total. Actualmente, Ecuador exporta leche UHT en funda, avena y leches saborizadas a Perú, e identifica oportunidades en Estados Unidos para abastecer al mercado nostálgico. Además, la industria mira hacia China tras la firma del protocolo sanitario en abril de 2025, con especial interés en productos de larga vida útil y leches especializadas como la A2A2.








