La severa sequía que afecta a la capital italiana ha provocado una baja excepcional en el nivel del río Tíber, dejando al descubierto a la altura del Vaticano las estructuras sumergidas de un antiguo viaducto romano. Se trata del conocido como Puente Neroniano o Puente Triunfal, una edificación cuya construcción original se remonta al siglo I d. C., concretamente durante el mandato del emperador Nerón. Ubicados en las proximidades del Castillo Sant’Angelo y del actual puente Víctor Manuel II, los cimientos de piedra permitían en la antigüedad que la Vía Triunfal atravesara el cauce para conectar el Campo de Marte con la zona conocida como Ager Vaticanus.
El afloramiento de estos vestigios milenarios no resulta completamente inédito en la historia reciente de la ciudad, pues ya en el verano del año 2022 una crisis hídrica de características similares permitió vislumbrar los pilares de la obra. Tras haber sido parcialmente destruido a mediados del siglo VI durante el desarrollo de la Guerra Gótica, la reconstrucción del paso fue proyectada tiempo después bajo el pontificado de Julio II della Rovere con el nombre de puente Juliano, aunque los planes para reanudar la conexión entre ambas orillas nunca llegaron a materializarse.








