El balance del terremoto de magnitud 7,7 que afectó a la isla de Flores el pasado sábado ascendió a 70 fallecidos y más de 22.000 personas desplazadas de sus hogares, según confirmaron las autoridades de Indonesia este martes. El jefe de información de la Agencia de Gestión de Desastres Local (BPBD), Berton SP Panjaitan, detalló que 22.276 ciudadanos han sido evacuados a centros públicos y viviendas de allegados en distritos como Manggarai, East Manggarai y Nagekeo, cifra que duplica los reportes del día previo tras registrarse cerca de un millar de réplicas en la región.
La emergencia humanitaria en el terreno se agrava por la escasez de insumos básicos y el colapso de infraestructuras de salud. Representantes de organizaciones de socorro indicaron que la prioridad inmediata se concentra en la provisión de alimentos y agua potable, debido a que las fuentes disponibles presentan altos niveles de turbidez no aptos para el consumo. Asimismo, centros médicos locales han debido improvisar hospitales de campaña tras el colapso de sus instalaciones físicas, requiriendo de manera urgente camillas, suministros médicos y fármacos para atender a los heridos, cuyo número oscila entre 132 y casi 1.200 según la fuente oficial consultada.
Ante los severos daños materiales que superan las 1.000 viviendas afectadas, el Gobierno provincial declaró el estado de emergencia por un periodo de 14 días con el propósito de agilizar la movilización de recursos y coordinar la asistencia con la administración central. La ubicación geográfica de Indonesia en el denominado Anillo de Fuego del Pacífico mantiene al archipiélago en una constante vulnerabilidad ante eventos telúricos y volcánicos de gran magnitud.








