Las muertes en las vías de Quito registran una tendencia a la baja al cerrar los primeros siete meses de 2026. Según datos oficiales, entre enero y julio la capital contabilizó 138 víctimas mortales en siniestros de tránsito, lo que representa 14 fallecidos menos y una reducción del 9,2 % en comparación con el mismo periodo de 2025. Este descenso coincide con un incremento en los controles sobre los corredores viales de mayor peligrosidad. Sin embargo, el volumen total de percances viales se mantiene en niveles similares, lo que reaviva la discusión técnica sobre los factores que inciden en la seguridad de los conductores.
El debate se centra de manera particular en la precisión de las estadísticas. Guillermo Abad, especialista en seguridad vial, sostiene que el número real de decesos podría ser mayor debido a arreglos extrajudiciales no reportados o al fallecimiento de víctimas en centros médicos horas después del evento, eventos que no siempre se reflejan en el parte policial inicial. Frente a esto, el director de la Agencia Metropolitana de Tránsito (AMT), Washington Martínez, admitió la existencia de un subregistro cercano al 10 %, pero aseguró que la entidad mantiene un mapeo oficial con el 90 % de precisión gracias al seguimiento continuo en casas de salud.
Por otra parte, la efectividad de los controles viales enfrenta constantes inconvenientes por alertas ciudadanas que evaden los operativos, sumado a limitaciones logísticas durante la madrugada. Para contrarrestar esta situación, la AMT ha desplegado más de 13.000 operativos e impulsado la cooperación con la Policía Nacional y las Fuerzas Armadas. Asimismo, organizaciones de movilidad como la Iniciativa Bloomberg insistieron en la necesidad de intervenir la infraestructura de vías críticas como la avenida Simón Bolívar y mantener una presencia visible de agentes para prevenir conductas de riesgo relacionadas con el exceso de velocidad y el consumo de alcohol.







