Lionel Messi se convirtió en el protagonista absoluto de la jornada mundialista en Dallas durante el partido entre Argentina y Austria por la segunda fecha del Grupo J, registrando una doble marca histórica que combinó la gloria ofensiva con una estadística negativa desde los doce pasos. Apenas al minuto 3 del encuentro, el capitán albiceleste desperdició un tiro penal al rematar desviado, sumando así su tercer fallo en Copas del Mundo (tras los errados en Rusia 2018 ante Islandia y en Catar 2022 ante Polonia) y convirtiéndose en el jugador que más penales ha fallado en toda la historia de la competición, por encima del ghanés Asamoah Gyan.
Sin embargo, la redención para el ’10’ llegó al minuto 38, cuando culminó una jugada colectiva con un disparo preciso en la frontal del área para poner el 1-0 transitorio. Con esta anotación, Messi alcanzó los 17 goles en su historial mundialista, rompiendo el empate que mantenía con el alemán Miroslav Klose (16) y adueñándose en solitario del récord como el máximo goleador histórico de los Mundiales. El gol ante el combinado austriaco consolida su legado en su sexta participación en el torneo, dejando una huella imborrable en el fútbol global.








