El presidente reelecto de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, afirmó que su triunfo en la segunda vuelta electoral representa una “derrota de la mentira y del negacionismo”. Durante su pronunciamiento en un hotel de la ciudad de São Paulo, acompañado por su esposa Rosângela “Janja” da Silva y el vicepresidente Geraldo Alckmin, el líder del Partido de los Trabajadores celebró la remontada tras haber superado la desventaja inicial de la primera vuelta. Frente a sus simpatizantes, el mandatario de 80 años prometió realizar la gestión más eficiente de su trayectoria política y criticó a su adversario, el senador Flávio Bolsonaro, acusándolo de actuar con falsedad durante la campaña.
En su intervención, Lula destacó la movilización de la juventud y el compromiso de los adultos mayores para defender el proceso democrático. Asimismo, anticipó que su próximo mandato —que comenzará el 5 de enero— incorporará cambios en la comunicación gubernamental, otorgando un rol destacado a las redes sociales, al tiempo que planteó la necesidad de regular las plataformas digitales para sancionar las infracciones en el entorno virtual con la misma rigurosidad que en el ámbito físico. En cuanto a las líneas de gobierno, reafirmó su compromiso con la inversión en salud, educación, la lucha contra la violencia de género, la protección de la libertad religiosa y la contención de la deforestación.
A nivel político e internacional, el presidente electo aseguró que buscará consensos con el Congreso para sacar adelante la agenda legislativa del Ejecutivo y enfatizó la soberanía del país en el escenario global. Al respecto, manifestó que Brasil rehusará actuar como subalterno de potencias extranjeras y que trabajará para consolidarse como un actor central en los debates internacionales. Con este resultado, el dirigente progresista iniciará un nuevo periodo de cuatro años con el desafío de conducir un país políticamente fragmentado.








