Luiz Inácio Lula da Silva se impuso este domingo en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de Brasil frente al senador Flávio Bolsonaro. Con este resultado, el mandatario de 80 años obtuvo un cuarto mandato no consecutivo al frente del Ejecutivo, tras haber revertido la desventaja de la primera vuelta del 4 de octubre, en la que el aspirante de la derecha había liderado con el 47 % de los votos frente al 45 % del actual presidente. La contienda electoral estuvo marcada por la polarización y la confrontación directa contra la corriente representada por la familia del expresidente Jair Bolsonaro.
Surgido del sindicalismo obrero de los años setenta y cofundador del Partido de los Trabajadores en 1980, Lula cimentó su victoria sobre un discurso centrado en sus orígenes populares, la defensa de los programas de protección social y la contención de la ultraderecha. A lo largo de su carrera política, que incluye dos periodos presidenciales entre 2003 y 2010 y su posterior regreso al poder en 2023, el dirigente progresista ha enfrentado episodios clave de la historia reciente del país, desde el impulso a la reducción de la pobreza hasta los procesos judiciales del caso Lava Jato, cuyas condenas fueron anuladas posteriormente.
Con esta reelección, Lula se encamina a completar dieciséis años de gestión en la jefatura de Estado al término de su nuevo periodo de cuatro años. En esta etapa, la administración entrante deberá responder a las demandas de reactivación económica, la atención al endeudamiento de los hogares y la gestión de las altas tasas de interés, todo ello en el marco de un escenario parlamentario y social altamente dividido que exigirá esfuerzos constantes para garantizar la gobernabilidad.








