El entrenador argentino Mauricio Pochettino ha inyectado una fuerte dosis de optimismo en el entorno de la selección de fútbol de Estados Unidos al alentar a la afición a creer en la posibilidad de disputar el título de la Copa del Mundo 2026. Con la ventaja de jugar en condición de local, un sorteo considerado favorable dentro del Grupo D junto a Paraguay, Australia y Turquía, y un plantel que cuenta con talentos consolidados en el balompié europeo como Christian Pulisic, Weston McKennie y Tyler Adams, el estratega insistió en la necesidad de transformar la mentalidad del equipo. Pese a que el combinado norteamericano históricamente no integra la primera línea del fútbol global y de que el propio DT reconoció carecer de jugadores entre los cien mejores del planeta, Pochettino sostiene que los sueños inspiran la realidad y que el objetivo es competir al máximo nivel.
La preparación del conjunto estadounidense ha mostrado matices que contrastan las expectativas con el rendimiento real, puesto que a los triunfos amistosos logrados el año anterior frente a Uruguay y Paraguay se sumaron duras derrotas en marzo ante Bélgica y Portugal, dejando en evidencia las brechas técnicas vigentes ante las potencias de la élite mundial. A esto se añaden las preocupaciones por la regularidad de Pulisic en Italia. No obstante, el crecimiento del balompié en este país es evidente desde la última vez que fueron organizadores en 1994, y la base del plantel que alcanzó los octavos de final en Catar 2022 buscará ahora, de la mano de la lista definitiva de veintiséis convocados, superar la barrera de los cuartos de final obtenida en 2002 para consolidar el éxito del proyecto en el torneo que arranca el próximo 11 de junio.








