El plan de reestructuración vial ejecutado por el Municipio de Quito en diferentes avenidas y barrios tradicionales de la ciudad ha comenzado a generar importantes estragos económicos y de movilidad para los residentes y trabajadores de las zonas intervenidas. Aunque la Empresa Pública Metropolitana de Movilidad y Obras Públicas (Epmmop) argumenta que estos trabajos buscan prolongar la vida útil de la infraestructura y cambiar pavimentos que no habían sido tocados en 40 años, la ejecución de los proyectos registra fallas en sus planes integrales, impactando negativamente en el flujo comercial y vehicular.
En el sector de La Floresta, los negocios situados a lo largo de la calle Madrid registran pérdidas económicas que rondan el 50 % debido al cierre total del tránsito vehicular, lo que impide el acceso de clientes a locales comerciales y talleres mecánicos. La intervención en este barrio tradicional comprende la reparación de 25 calles y una inversión de 6.5 millones de dólares, con un plazo de finalización proyectado para el 27 de enero de 2027. Las autoridades de fiscalización informaron que se trabaja por fases para minimizar el impacto negativo en los locales y que actualmente se realiza el reemplazo total de la estructura del pavimento en cuatro vías de forma simultánea.
Por otra parte, los problemas de circulación se mantienen latentes en la avenida Oswaldo Guayasamín, arteria estratégica que conecta a Quito con los valles de Tumbaco y Cumbayá. Usuarios del transporte público y conductores particulares denunciaron que tramos que antes tomaban entre 5 y 20 minutos ahora demandan más de una hora de trayecto, afectando sus horarios laborales. Ante los reclamos, la Epmmop aseguró que la obra se encuentra en su última fase de mantenimiento entre la Pampite y el puente posterior, estimando concluir definitivamente los trabajos el 22 de junio, tras la aplicación de contraflujos vehiculares coordinados con la Agencia Metropolitana de Tránsito.








