La persistente ola de calor que azota al Litoral ecuatoriano ha generado un incremento masivo en la afluencia de clientes hacia los talleres de refrigeración automotriz en distintos sectores de Guayaquil. Técnicos locales reportan que la demanda de servicios casi se ha duplicado, pasando de atender cinco a nueve vehículos diarios en promedio. Los especialistas explican que las altas temperaturas ambientales provocan una saturación en los sistemas de gas y presión, impidiendo que los equipos enfríen adecuadamente. Además de la búsqueda de confort frente al “bochorno” climático, muchos usuarios optan por la reparación inmediata para poder circular con los vidrios arriba, como una medida de seguridad ante la delincuencia en la urbe.
Este fenómeno comercial coincide con el reporte del Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología, que califica la situación actual como una ola de calor sin precedentes, con registros de hasta 35,6 grados en el Puerto Principal. Según el organismo, la combinación de masas de aire seco y la influencia del Anticiclón del Pacífico Sur mantendrá estas condiciones en los próximos días, elevando la sensación térmica a niveles críticos entre las 10:00 y las 15:00. Ante la alta demanda, los costos de mantenimiento han experimentado ajustes, influenciados principalmente por el alza en el precio del gas refrigerante, cuyo valor por bombona se ha triplicado recientemente en el mercado local.








