En una reciente entrevista televisiva, el presidente Donald Trump lanzó una advertencia directa al régimen de Teherán, señalando que cualquier intento de recuperar el uranio enriquecido enterrado bajo los escombros de las instalaciones bombardeadas en 2025 provocará un ataque masivo. Según Washington, aproximadamente 400 kilos de uranio al 60% permanecen en complejos como Isfahan y Natanz tras las ofensivas militares del año pasado. Trump destacó que la Fuerza Espacial, creada durante su administración, es la encargada de monitorear minuto a minuto estos puntos estratégicos, subrayando que Estados Unidos no permitirá que el material sea extraído para la posible fabricación de armamento atómico.
La tensión se intensifica mientras el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, insiste en que el desmantelamiento total de la infraestructura nuclear y la retirada del uranio son condiciones innegociables para finalizar formalmente la guerra. Aunque rige un frágil alto el fuego desde abril, la incertidumbre persiste debido a la falta de acceso de los inspectores del OIEA a las zonas afectadas. Por su parte, Irán ha propuesto priorizar el cese del conflicto regional en las mesas de diálogo mediadas por Pakistán, dejando el debate nuclear para una fase posterior. Mientras tanto, nuevos incidentes con drones y misiles en el golfo Pérsico contra buques y países vecinos como Kuwait y Emiratos Árabes Unidos mantienen en alerta máxima a la comunidad internacional.








