Una preocupante proliferación de roedores mantiene en alerta a los habitantes y comerciantes de diversos puntos cardinales de Guayaquil, quienes reportan la presencia masiva de estos animales en calles, portales y viviendas. En el norte de la urbe, específicamente en Sauces 6 y Sauces 9, los residentes denuncian que las aceras levantadas y los árboles de los parques sirven como madrigueras permanentes de donde salen los animales al caer la tarde. Una situación similar describen los trabajadores de la Bahía, en el centro de la ciudad, quienes señalan que al cierre de los locales comerciales se observa una masiva salida de ratas desde las alcantarillas, poniendo en riesgo constante los productos alimenticios y la mercadería.
De acuerdo con los registros del Municipio de Guayaquil, existen cinco zonas que concentran los focos de infestación más graves en la ciudad. La Bahía encabeza la lista con más de 500 madrigueras detectadas debido a su alta actividad comercial, seguida por sectores residenciales del norte como Guayacanes, Alborada, Samanes y Urdesa Central. En el sur y el suburbio, la problemática persiste de manera generalizada en barrios como el Guasmo Sur, la Floresta, Fertisa y los alrededores de la avenida Vicente Trujillo, donde la cercanía con el Estero Salado, la vegetación descuidada y las inundaciones facilitan que las especies subterráneas emerjan y colonicen inmuebles abandonados.
Frente a este escenario, la Dirección de Salud e Higiene municipal ha ejecutado más de 36.700 intervenciones de fumigación y desratización en lo que va del año 2026, alcanzando una cobertura cercana a 327.000 personas. El coordinador del área, Andrés Santos, explicó que el clima tropical y las altas temperaturas aceleran el ciclo reproductivo de estos animales, permitiéndoles tener hasta 10 crías por camada. Asimismo, las autoridades médicas advirtieron sobre el riesgo latente de contraer leptospirosis, una enfermedad que registró 42 casos en la urbe durante el periodo anterior, por lo que instaron a la corresponsabilidad ciudadana en el manejo adecuado de los desechos y el respeto estricto a los horarios de recolección de basura para frenar la propagación de plagas.








