Las obras de soterramiento de cables que ejecuta el Municipio de Guayaquil en el sector de Urdesa Central registran retrasos en los cronogramas establecidos, generando malestar entre residentes y propietarios de negocios. El proyecto, adjudicado por 3,87 millones de dólares y con un plazo de ejecución de 360 días que concluye el 7 de enero de 2027, comprende la construcción de la obra civil necesaria —como ductos, cajas de revisión y acometidas— para que posteriormente 12 operadoras de telecomunicaciones realicen la migración de las redes aéreas a subterráneas.
Sin embargo, a tres meses de vencer el plazo contractual, sectores correspondientes a distintos polígonos de intervención presentan excavaciones abiertas, materiales sobre las aceras y aglomeración de cables en los postes. Habitantes y comerciantes de calles como Miguel Aspiazu, Ilanes, Guillermo Arosemena y Jiguas señalan que la permanencia de los trabajos dificulta la movilidad de los peatones, obstruye el tránsito de personas con discapacidad y reduce la afluencia de clientes en los establecimientos locales. Pese a calificar la obra como positiva para el orden visual y la estética de la urbe, la comunidad demanda mayor celeridad en la culminación de los trabajos y en la coordinación con las empresas de telecomunicaciones para el retiro del cableado aéreo.








