Más de seis décadas después de la muerte de Marilyn Monroe, la icónica sesión fotográfica conocida como The Last Sitting vuelve a captar la atención del público. Realizada por el fotógrafo Bert Stern para la revista Vogue en junio de 1962, la producción reunió más de 2.500 imágenes tomadas durante tres jornadas en el Hotel Bel-Air de Los Ángeles, apenas seis semanas antes del fallecimiento de la actriz.

Las fotografías mostraron una faceta íntima, espontánea y vulnerable de Marilyn Monroe, quien participó activamente en la selección de las imágenes e incluso descartó algunas tomas que no le agradaban. Con el paso de los años, la sesión se convirtió en uno de los registros más emblemáticos de la estrella de Hollywood.

Publicadas posteriormente en libros y exposiciones internacionales, las instantáneas adquirieron un valor histórico por representar los últimos retratos profesionales de Monroe. La serie sigue siendo considerada una pieza fundamental para comprender el legado visual y cultural de una de las figuras más influyentes del cine del siglo XX.









