El presidente Donald Trump formalizó una invitación al mandatario chino, Xi Jinping, para realizar una visita de Estado en Washington el próximo 24 de septiembre. Durante un banquete oficial en el Gran Salón del Pueblo, Trump calificó la relación bilateral como la más trascendente de la historia mundial y describió a su anfitrión como un amigo cercano. Por su parte, Xi Jinping sorprendió al declarar que el “gran rejuvenecimiento” de la nación asiática puede avanzar en sintonía con el movimiento estadounidense, subrayando que ambas potencias deben actuar como socios estratégicos para evitar cualquier tipo de confrontación global.

En el marco de esta cumbre, los mandatarios alcanzaron acuerdos significativos respecto a la crisis energética en Medio Oriente. Ambos coincidieron en que el estrecho de Ormuz debe permanecer abierto al tráfico de hidrocarburos sin restricciones ni cobro de peajes, rechazando cualquier intento de militarización en la zona. Además, el gobierno chino expresó su interés en incrementar la compra de crudo estadounidense para diversificar sus fuentes de suministro. Este acercamiento diplomático, marcado por un inusual tono de sobriedad y apego al protocolo por parte de Trump, busca sentar las bases de una cooperación estable en materia de seguridad y comercio internacional para los próximos años.









