El Tribunal Penal Número 4 de Damasco condenó a muerte en rebeldía este martes al exdictador sirio Bachar al Asad, derrocado en diciembre de 2024 y actualmente exiliado en Moscú, al hallarlo culpable de crímenes de lesa humanidad, asesinato premeditado de adultos y niños, tortura y detenciones arbitrarias. El juez Fakhr al Din al Uryan señaló al exmandatario como el máximo responsable de la toma de decisiones que movilizó a las instituciones del Estado para cometer dichos delitos durante sus más de dos décadas en el poder. La histórica sentencia incluyó la misma pena de capital para otras ocho personas de su círculo cercano, entre ellas su hermano Maher al Asad.
El dictamen se dio al término del juicio iniciado contra Atef Najib, primo de Al Asad y exjefe de la Seguridad Política en Deraa, quien fue el único imputado presente en la sala tras su captura en Latakia a inicios de 2025. A Najib se le atribuye la detonación de las revueltas populares de 2011 tras ordenar la detención y tortura de niños que pintaron grafitis antigubernamentales en una escuela, además de liderar el violento asalto a la mezquita Omari en Deraa, acciones que el tribunal catalogó de manera categórica como crímenes de lesa humanidad.
Esta audiencia marca el cierre del primer proceso judicial de la etapa de justicia transicional en el país árabe, iniciado el pasado 26 de abril y desarrollado a lo largo de nueve sesiones. El acto contó con la asistencia del fiscal general Hasan al Turbeh, miembros de la Comisión de Justicia Transicional, observadores de organizaciones jurídicas e internacionales, así como de familiares de las víctimas del régimen.








