Un grupo de cinco turistas alemanes protagonizó un rescate de emergencia poco común en las gélidas aguas de la isla de Värmdö, al este de Estocolmo. Los visitantes decidieron aprovechar las temperaturas bajo cero para una actividad extrema: cortaron un gran témpano de hielo natural y lo convirtieron en una balsa flotante, equipándola con un motor de bote y una tienda de campaña que funcionaba como sauna. Sin embargo, la aventura se tornó peligrosa cuando el oleaje provocado por un ferry comercial fracturó el bloque congelado, dejando a los turistas y a su equipo a la deriva en un entorno de frío extremo.
Al notar la emergencia, la tripulación del mismo ferry inició las maniobras de auxilio, logrando poner a salvo a cuatro de los individuos de inmediato. El quinto integrante del grupo permaneció unos momentos más sobre el hielo en proceso de desintegración para recuperar pertenencias valiosas, incluyendo una sierra motorizada, una tabla de paddle surf y una cámara GoPro, ante la mirada atónita de los pasajeros del barco. A pesar del riesgo de hipotermia y del naufragio inminente, todos los involucrados resultaron ilesos y fueron trasladados a la costa del pueblo portuario de Stavsnäs.
Las autoridades de transporte de Suecia señalaron que, aunque el clima era estable y no había vientos fuertes, cualquier bloque de hielo cortado artificialmente pierde estabilidad ante el movimiento de agua generado por embarcaciones de gran tamaño. Si bien los servicios de emergencia suecos rescatan habitualmente a patinadores accidentados durante el invierno, este incidente ha sido calificado como el primero en su tipo debido al intento de navegar sobre un bloque de hielo motorizado.








