Juan Carlos Pino, un mecánico de 56 años residente en el pueblo de Aguacate, ha captado la atención de su comunidad al modificar su vehículo Fiat Polski de 1980 para que opere con carbón vegetal. Ante la interrupción de los envíos de crudo y el elevado costo de la gasolina en el mercado negro —donde alcanza los 8 dólares por litro—, Pino diseñó un sistema de gasificación utilizando chatarra, un tanque de propano y filtros fabricados con envases de leche y ropa vieja. Esta innovación le permite circular por las calles de su localidad eludiendo el estricto racionamiento de combustible que afecta a Cuba tras los recientes cambios geopolíticos en la región.
El proyecto se inspiró en tecnologías de código abierto y en la necesidad de movilidad en una economía asediada por apagones y falta de recursos. El sistema, soldado en la parte trasera del coche, quema el carbón para generar gas combustible, una solución que Pino perfeccionó tras años de experimentación técnica empírica. Mientras la gasolina oficial es casi inexistente, el ingenio de este mecánico se ha vuelto una celebridad local, atrayendo a curiosos y demostrando la capacidad de adaptación de los habitantes de la isla frente a la precariedad energética extrema.









