El Departamento del Tesoro de Estados Unidos oficializó la prohibición para que Cuba reciba crudo de origen ruso, una medida emitida por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC). Esta decisión busca profundizar el aislamiento energético de la isla en un contexto de grave recesión y apagones constantes. La restricción ocurre mientras la firma de inteligencia marítima Windward detectó al buque Sea Horse, con bandera de Hong Kong, transportando 190 000 barriles de gasoil ruso hacia territorio cubano mediante prácticas de navegación encubierta. Asimismo, el petrolero ruso Anatoly Kolodkin, que ya figura en listas de sancionados, se aproxima a las costas del Caribe con un cargamento de 730 000 barriles de crudo, desafiando las advertencias de Washington.
La Casa Blanca había permitido temporalmente la compra de crudo ruso varado en altamar para estabilizar los mercados tras el conflicto con Irán, pero dicha excepción ha quedado anulada específicamente para el Gobierno cubano. La situación energética en La Habana se ha deteriorado aceleradamente desde enero, tras la interrupción del flujo de petróleo proveniente de Venezuela a raíz de la intervención militar para deponer a Nicolás Maduro. Ante la presión económica, el mandatario Miguel Díaz-Canel ha llamado a la resistencia, mientras Rusia reafirma su respaldo financiero y logístico a la isla. El seguimiento de estos buques será clave para determinar la efectividad de las sanciones estadounidenses en este nuevo escenario de tensión diplomática.








