Una ola de denuncias por presunto acoso sexual ha sacudido al periodismo colombiano, poniendo bajo la lupa la seguridad de las mujeres en las salas de redacción. El caso más reciente involucra a Caracol Televisión, empresa que confirmó el pasado viernes la activación de protocolos internos y el inicio de investigaciones contra dos de sus comunicadores tras recibir testimonios de conductas inapropiadas. Entre los relatos que han visto la luz, destaca el de una periodista que aseguró haber sido besada sin su consentimiento en instalaciones vinculadas al canal, un hecho que reavivó el debate sobre el miedo a las represalias laborales que suele frenar este tipo de acusaciones.
Ante la gravedad de los hechos, más de 40 destacadas periodistas, entre ellas María Jimena Duzán y Jineth Bedoya, firmaron una carta pública denunciando un patrón sistemático de revictimización y silenciamiento en el sector. El documento alerta sobre las presiones y procesos judiciales que enfrentan quienes deciden hablar, mencionando específicamente casos de alto perfil como el de Hollman Morris en RTVC. Por su parte, el Colegio Nacional de Periodistas de Colombia calificó la problemática como estructural y urgió a los medios a implementar políticas de “cero tolerancia”, enfatizando que la denuncia no es una traición al oficio, sino un paso necesario para su dignificación.








