La Ciudad de México enfrenta una crisis inmobiliaria caracterizada por un incremento acelerado de los desalojos, una situación que analistas y residentes temen que se agrave con el inicio de la Copa Mundial de la FIFA 2026. Según reportes de Bloomberg News, edificios completos han sido vaciados en diversas zonas de la capital, en ocasiones sin notificaciones previas ni órdenes judiciales claras. Este fenómeno refleja una presión constante en el mercado, impulsada por una gentrificación que ha transformado el perfil de los barrios céntricos y ha disparado los costos de vida para los habitantes locales.
El aumento en los precios de los alquileres ha sido especialmente drástico en sectores de alta demanda como la Alcaldía Cuauhtémoc, donde barrios como Roma y Condesa registraron un alza promedio del 48 por ciento en un periodo de cinco años hasta junio de 2025. La precariedad habitacional se acentúa por el hecho de que cerca del 46 por ciento de los inquilinos carece de un contrato formal, lo que incrementa su vulnerabilidad ante posibles abusos. A pesar de los esfuerzos gubernamentales por regular plataformas de corta estancia como Airbnb y ofrecer asistencia legal, el problema de fondo persiste debido a la escasa oferta de vivienda asequible, que el año pasado representó apenas el 8 por ciento de las nuevas construcciones.
La tensión social ha escalado a medida que se acerca el partido inaugural en el Estadio Azteca, programado para el próximo 11 de junio. Manifestantes en distintos puntos de la ciudad han expresado su rechazo al impacto económico del evento deportivo, señalando que la llegada masiva de visitantes extranjeros y la exposición internacional encarecerán aún más las rentas. Con México compartiendo la sede del torneo junto a Canadá y Estados Unidos, el mercado inmobiliario capitalino se encuentra bajo la lupa ante el temor de que la fiesta del fútbol termine por desplazar definitivamente a las familias de menores ingresos de sus hogares tradicionales.








