El estreno de Michael, la esperada cinta biográfica sobre el Rey del Pop, ha dejado al descubierto visiones encontradas entre los herederos de la estrella musical. Prince Jackson, el hijo mayor, no solo ha brindado su respaldo público a la obra, sino que se involucró activamente como productor ejecutivo, asistiendo diariamente al set de rodaje para supervisar la caracterización de su primo, Jaafar Jackson. Prince se mostró profundamente conmovido por el trabajo del protagonista, destacando que Jaafar logró capturar la esencia de su padre de una manera inspiradora que superó sus propias expectativas.
En contraste, Paris Jackson ha manifestado una postura crítica frente a la narrativa presentada por Hollywood. La artista y modelo señaló que la producción parece estar diseñada para complacer a un sector específico de la fanaticada, describiendo el filme como una versión idealizada que se aleja de la realidad para entrar en el terreno de la fantasía cinematográfica. Paris, quien no participó en las actividades oficiales del estreno, enfatizó que las biopics suelen omitir aspectos complejos de la vida real, sugiriendo que la deshonestidad narrativa en este tipo de proyectos no es de su agrado.
Por su parte, el hijo menor, Bigi Jackson, acompañó a su hermano mayor tanto en la premiere mundial en Berlín el pasado 10 de abril como en el estreno estadounidense en Los Ángeles. Aunque mantiene su habitual perfil bajo, Bigi rindió un sutil homenaje a su progenitor al lucir una banda roja en el brazo, un accesorio que Michael Jackson popularizó como símbolo de conciencia sobre la niñez y labor humanitaria. Con la película ya en las salas de cine, la familia Jackson enfrenta una nueva etapa de exposición mediática donde la prole del cantante busca equilibrar el legado público de su padre con sus propias convicciones personales.








