El presidente de la Federación de Fútbol de Irán (FFI), Mehdi Taj, condicionó la presencia de su selección en el Mundial de 2026 a que la FIFA y el país anfitrión brinden garantías de respeto absoluto. El dirigente señaló que no permitirán insultos contra las instituciones oficiales o militares de su nación, en clara referencia a la Guardia Revolucionaria. Taj advirtió que, de presentarse incidentes similares a experiencias pasadas, la delegación podría abandonar la competencia y regresar a su país, una postura que espera formalizar en una reunión con Gianni Infantino en Zúrich durante las próximas semanas.
La tensión diplomática se ha incrementado debido a las restricciones migratorias de Estados Unidos y Canadá, países que consideran a la Guardia Revolucionaria como una organización terrorista. Recientemente, el propio Mehdi Taj denunció haber sido maltratado por las autoridades migratorias en Toronto, mientras que reportes locales indicaron que fue deportado por sus antecedentes militares. Aunque la FIFA ratificó que Irán jugará el torneo en suelo estadounidense por el Grupo G —junto a Bélgica, Egipto y Nueva Zelanda—, la falta de visas para el personal técnico y las recientes hostilidades bélicas entre Teherán y Washington mantienen en incertidumbre la participación definitiva del equipo asiático.








