Las ejecuciones registradas a nivel global se dispararon notablemente durante 2025 hasta alcanzar la cifra de 2.707, el registro más alto documentado por Amnistía Internacional en los últimos 44 años. De acuerdo con el informe anual de la organización, este incremento se debió al accionar de unos pocos gobiernos decididos a ejercer su poder mediante el miedo, destacando el caso de Irán, donde se concentró casi el 80 % del total mundial con 2.159 ejecuciones, más del doble de las contabilizadas en ese territorio el año anterior. El reporte resalta además que China se mantuvo como el país con más ejecuciones en el mundo, aunque sus datos no figuran en la estadística oficial por ser considerados secreto de Estado por sus autoridades.
El uso de la pena capital se concentró con fuerza en delitos relacionados con el narcotráfico, representando el 46 % del total global, debido a que varios gobiernos endurecieron sus políticas bajo narrativas de seguridad pública y combate a la delincuencia. Países como Arabia Saudí, Estados Unidos, Kuwait y Singapur también registraron incrementos significativos en sus cifras de personas ejecutadas en comparación con el periodo previo. A pesar de este panorama y de los intentos de naciones como Burkina Faso por reinstaurar esta sanción, la organización defensora de los derechos humanos subrayó que la tendencia global continúa hacia la abolición, alcanzando actualmente un total de 113 países que han erradicado la pena de muerte en su legislación.








