Las constantes precipitaciones registradas en la región interandina continúan provocando deslizamientos de tierra que afectan la conectividad vial de la provincia de Azuay. A inicios de esta semana, el desprendimiento de toneladas de lodo, piedras y material rocoso bloqueó tramos de la carretera Cuenca-Molleturo-El Empalme, obligando a buses interprovinciales y busetas turísticas a desviarse por la provincia de Cañar. Esta contingencia incrementó en hora y media el trayecto habitual de cuatro horas que toma viajar desde Guayaquil hacia Cuenca. Sin embargo, operadores de transporte terrestre del norte de Guayaquil confirmaron que para el miércoles la circulación por esta arteria se normalizó para todo tipo de vehículos.
Una situación mucho más crítica se registra en la vía Cuenca-Girón-Pasaje, la cual conecta a Azuay con la provincia de El Oro y se encuentra completamente cerrada al tránsito. Funcionarios del Ministerio de Infraestructura y Transporte (MIT) se reunieron este jueves 11 de junio para coordinar la atención de esta emergencia, detallando que existen derrumbes que superan los 40.000 metros cúbicos de material entre los kilómetros 76 y 105. Debido a la magnitud de los daños y a que el talud sigue perdiendo estabilidad de forma activa, la cartera de Estado admitió que aún no es posible determinar una fecha estimada para la reapertura total de esta carretera.
Ante este panorama, este viernes 12 de junio los usuarios del transporte han optado por reprogramar sus viajes hacia el austro ecuatoriano para el fin de semana. Para mitigar los impactos, el ministerio recomendó a los conductores de vehículos livianos utilizar la ruta Cuenca-Molleturo-El Empalme como alternativa prioritaria, mientras que el transporte pesado deberá movilizarse por la vía Zhud-Cochancay-El Triunfo. Las autoridades mantienen un monitoreo permanente en las zonas de riesgo y exhortan a la ciudadanía a revisar los reportes de los canales oficiales antes de emprender su viaje por las carreteras del país.








