El Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades de Taiwán (CDC) ajustó sus proyecciones y prevé que el pico de la actual ola de COVID-19 se adelante para los primeros días de agosto, tras registrar un vertiginoso aumento del 117,4 % en las consultas médicas semanales. La aceleración del brote está impulsada por la subvariante NB.1.8.1, denominada Nimbus, una cepa derivada de la línea JN.1 de ómicron que ha mostrado mayor transmisibilidad y capacidad para evadir anticuerpos, aunque las autoridades sanitarias precisan que no genera cuadros de mayor gravedad que sus predecesoras.
Los datos oficiales confirman que las complicaciones severas y fallecimientos se concentran en personas mayores de 65 años y pacientes con condiciones crónicas preexistentes, observándose que más del 90 % de los casos graves no contaba con la vacuna actualizada de la temporada. Ante este incremento en la propagación —fenómeno que también se replica en otras regiones como Estados Unidos—, el Gobierno taiwanés extendió su campaña de vacunación hasta septiembre para asegurar que la población vulnerable reciba las dosis de refuerzo antes del punto máximo de la ola.








