El precio de la carne de res ha registrado un incremento cercano al 20 % en los últimos meses en los mercados populares del país. Actualmente, la libra de los cortes básicos se comercializa entre 3.50 y 4 dólares, mientras que los cortes especiales oscilan entre los 4.70 y 5 dólares. De acuerdo con Alessio Tabacchi, presidente de la Asociación de Ganaderos del Litoral y Galápagos, este comportamiento responde de manera directa a la ley de la oferta y la demanda: el mercado nacional enfrenta una severa escasez de bovinos para el faenamiento, lo que ha elevado el valor de la libra de ganado en pie de un dólar a 1.20 dólares. Esta falta de disponibilidad ha invertido la dinámica comercial, obligando ahora a las grandes cadenas de supermercados a salir activamente al campo a disputarse las reses disponibles.
La reducción del hato ganadero nacional se ha convertido en el principal problema estructural de la industria pecuaria. Según los registros de la Encuesta de Superficie y Producción Agropecuaria Continua (ESPAC) del INEC, el inventario bovino cayó a 3.2 millones de cabezas en 2025, lo que representa una disminución del 6.8 % frente a 2024 y consolida una pérdida cercana a 1.1 millones de reses en los últimos seis años. Esta caída sostenida se acentúa al contrastarla con el crecimiento demográfico de Ecuador, que ya supera los 18 millones de habitantes. Los ganaderos atribuyen este fenómeno al abandono de la actividad por parte de productores que han migrado hacia cultivos agrícolas modernos con retornos de capital mucho más rápidos, un escenario agravado por la pérdida de 383000 hectáreas de pastizales cultivados en la última década.
A la reducción de áreas de pastoreo y la baja rentabilidad se suma el impacto de los estrictos controles fronterizos para combatir el contrabando de ganado. Durante años, la entrada ilegal de reses desde Colombia abasteció de manera informal la demanda local y camufló el verdadero déficit interno de producción, manteniendo los precios bajos de forma artificial. Al frenarse este flujo ilícito, la escasez real de animales en el territorio ecuatoriano quedó al descubierto. Ante este panorama, el sector ganadero plantea que la única solución viable a largo plazo consiste en diseñar un plan de repoblación bovina coordinado con el Gobierno, el cual facilite créditos productivos, impulse mejoras genéticas y ofrezca seguridad jurídica para motivar el retorno de los productores a la ganadería.








