Las ganancias del sistema financiero privado de Ecuador alcanzaron los 544,1 millones de dólares entre enero y junio de 2026, de acuerdo con los registros oficiales de la Superintendencia de Bancos. Este resultado representa un crecimiento interanual del 30,39 % en comparación con los 417,3 millones de dólares generados en el mismo período de 2025, lo que equivale a un incremento absoluto de 126,8 millones de dólares. A pesar del dinamismo, analistas económicos advierten que el ritmo de crecimiento muestra una desaceleración frente al 43 % registrado el año previo, una tendencia que guarda relación directa con las proyecciones de menor crecimiento del Producto Interno Burto para el cierre del año.
Los datos oficiales ratifican la profunda concentración del mercado, donde las cuatro instituciones más grandes (Pichincha, Pacífico, Guayaquil y Produbanco) acumularon en conjunto 389,8 millones de dólares, acaparando el 72 % del total de las utilidades. Por su parte, los nueve bancos medianos concentraron el 27 % con 149,06 millones de dólares, mientras que las diez entidades pequeñas apenas representaron el 1 % del beneficio global del sector con 5,23 millones de dólares, registrándose incluso pérdidas en dos de ellas. Expertos explican que este auge en las utilidades se sostiene principalmente por mayores cobros de comisiones y márgenes de intermediación neta, en lugar de un aumento masivo de los ingresos totales.
En el ámbito de la colocación de recursos, la cartera bruta de créditos concedidos se ubicó en 54,48 millones de dólares, experimentando un incremento del 13,2 % que superó al crecimiento de los depósitos captados, los cuales sumaron 63,48 millones de dólares. El segmento productivo y el de consumo concentraron la mayor parte del financiamiento, mientras que la tasa de morosidad general bajó al 3,05 %. Para el segundo semestre del año, los especialistas recomiendan manejar las proyecciones con extrema cautela debido a factores de riesgo externos como la inestabilidad energética, los problemas petroleros y las amenazas climáticas derivadas del fenómeno de El Niño.








