La muerte de tres leonas en el Parque Zoológico de Tama, ubicado en las afueras de Tokio, generó indignación en organizaciones de derechos de los animales como PETA, que calificó el suceso como un trágico recordatorio del impacto del cautiverio en la fauna silvestre. La denuncia responde a los hallazgos patológicos preliminares de la institución, los cuales revelaron deshidratación severa y fallo multiorgánico en los felinos, apuntando al estrés térmico como un factor determinante en su fallecimiento.
El incidente coincidió con la severa ola de calor que afectó a Japón a mediados de julio, periodo en el que diversas ciudades registraron temperaturas superiores a los 40 grados Celsius y provocaron miles de hospitalizaciones. Según informó el establecimiento, los síntomas de debilidad, fatiga y falta de apetito comenzaron a manifestarse a partir del 18 de julio, llegando a afectar a diez integrantes de la manada en los días posteriores.
Mientras se esperan las pruebas definitivas para precisar las causas del deceso, el centro veterinario del zoológico mantiene en observación a los leones sobrevivientes, varios de los cuales permanecen debilitados. Los animales afectados fueron retirados de la exhibición pública y trasladados a recintos privados equipados con ventiladores industriales y sistemas de refrigeración para favorecer su recuperación, al tiempo que las autoridades analizan los protocolos de bienestar animal aplicados durante la emergencia climática.







