Los eventos vinculados al fuego se intensificaron en la capital durante el inicio de la temporada seca. Entre junio y julio de 2026, los equipos de emergencia atendieron 1.104 incidentes por incendios forestales y quema de desechos, cifra que representa más del doble de los 510 eventos registrados en el mismo periodo de 2025. Este aumento refleja la presión generada por las altas temperaturas y las actividades de quema no controladas. En el desglose de los datos, los incendios forestales escalaron de 10 a 40 casos en un año, mientras que las quemas de residuos superaron el millar de reportes.
A pesar de la mayor frecuencia de las alertas, la afectación del ecosistema presentó un comportamiento controlado. Durante el bimestre junio-julio, la superficie quemada pasó de 123,31 hectáreas en 2025 a 137,69 hectáreas en 2026. No obstante, al evaluar el acumulado del primer semestre, las hectáreas destruidas mostraron una reducción cercana al 30 %, bajando de 284,85 a 199,82 hectáreas. Las autoridades municipales atribuyeron este resultado a una intervención más ágil y a las acciones de monitoreo desplegadas en los 51 sectores catalogados con alto nivel de vulnerabilidad.
Entre los eventos de mayor magnitud se encuentra el incendio registrado en la parroquia de El Quinche la noche del domingo 2 de agosto, donde el Cuerpo de Bomberos laboró durante varias horas para controlar un fuego que consumió 65 hectáreas de bosque y motivó la evacuación preventiva de varias familias. Asimismo, se han atendido emergencias en zonas como Pusuquí, Chillogallo, El Panecillo, Itulcachi, La Libertad, La Merced, Tanda y La Cocha. Frente a este panorama, el Municipio de Quito mantiene activo su plan preventivo con patrullajes, tecnología de vigilancia y campañas para evitar que las quemas se propaguen hacia áreas protegidas.








