El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, declaró un duelo nacional de tres días en memoria de las víctimas fatales tras el terremoto de magnitud 7,4 que sacudió al territorio colombiano el pasado lunes 10 de agosto. Mediante un decreto expedido por la Presidencia de la República, el Gobierno oficializó la medida que dispone izar la bandera a media asta en todas las edificaciones públicas e instituciones diplomáticas en el exterior, expresando la solidaridad del Estado con los familiares de los fallecidos en la tragedia.
El sismo, considerado el más potente registrado en Colombia en lo que va del siglo, tuvo su epicentro en el municipio de San José del Palmar, dentro del departamento del Chocó, afectando también con severidad a las zonas de Valle del Cauca, Risaralda y Caldas. Aunque el balance presentado inicialmente por el Ejecutivo reportaba 181 víctimas mortales, las actualizaciones emitidas por los organismos autonómicos y autoridades regionales elevan la cifra de fallecidos a cerca de 240 personas.
El desastre ocurre a tan solo cinco días de haber asumido la primera magistratura el presidente De la Espriella, cuyo gobierno coordina ahora las labores urgentes de emergencia. Las brigadas de socorro mantienen operaciones ininterrumpidas de búsqueda y rescate entre las estructuras colapsadas, con especial concentración en las ciudades de Cali y Pereira, donde se registró el derrumbe de decenas de edificaciones que mantienen a cientos de personas atrapadas bajo los escombros.








