El reciente terremoto de magnitud 7,4 que afectó a Colombia y se sintió en Ecuador volvió a poner en primer plano la urgencia de fortalecer la cultura de prevención sísmica en la ciudadanía. Especialistas en rescate y organismos técnicos advierten que la preparación no debe limitarse a los simulacros institucionales o laborales, sino que resulta indispensable replicar esos planes de contingencia dentro del hogar. Identificar zonas de seguridad, asegurar objetos pesados, saber cómo interrumpir los suministros de agua, luz y gas, y contar con una mochila de emergencia con documentos y víveres son pasos cruciales para actuar adecuadamente ante un movimiento telúrico.
Durante el sismo, la recomendación principal de los expertos es mantener la calma y evitar salir corriendo, ya que el pánico suele provocar caídas y accidentes secundarios. El mayor Jorge Montanero, jefe de la División Especializada de Rescate del Cuerpo de Bomberos de Guayaquil, aconseja agacharse y resguardarse junto a mesas o escritorios resistentes, o cubrirse la cabeza lejos de ventanas y estanterías si no hay un mueble cercano. Asimismo, se desaconseja el uso de escaleras o ascensores mientras dure el movimiento, sugiriendo evacuar únicamente cuando la vibración haya cesado y de forma ordenada, priorizando la seguridad física sobre la recuperación de pertenencias personales.
Finalmente, las autoridades recuerdan la importancia de no dejarse llevar por mitos que circulan en redes sociales y enfocarse en medidas probadas de autocuidado. La efectividad de las alertas tempranas en teléfonos móviles o de los protocolos de emergencia depende enteramente de la práctica previa de cada familia. Por ello, los organismos de socorro insisten en fomentar la capacitación constante en escuelas, comunidades y hogares, destacando que la planificación previa es el factor determinante para salvar vidas frente a eventos naturales de gran magnitud.








