A pocas horas de que se cumpla la ventana crítica de 72 horas para hallar vida entre las ruinas, socorristas y voluntarios trabajan contra el reloj en el oeste de Colombia para rescatar a personas atrapadas tras el voraz terremoto. Un soplo de esperanza impulsó los operativos en la noche cuando los equipos de socorro lograron extraer con vida a Daniela Largo, de 32 años, quien permaneció 35 horas sepultada bajo los escombros de un hotel en Pereira. El saldo oficial de la tragedia contabiliza hasta el momento 216 personas fallecidas y más de 2.000 heridos.
Las ciudades de Pereira y Cali se mantienen como los epicentros del desastre, donde barrios enteros quedaron reducidos a escombros y miles de familias se ven obligadas a pernoctar en parques y calles ante el temor constante a las réplicas. Para hacer frente al desastre, el presidente Abelardo de la Espriella declaró el estado de emergencia en la zona afectada y prometió la entrega de subsidios de vivienda y asistencia directa para los damnificados que lo han perdido todo.
La respuesta internacional no se ha hecho esperar para respaldar las labores de reconstrucción y atención médica. La Unión Europea oficializó el desembolso de dos millones de euros, mientras que España enviará un millón de euros destinado a insumos médicos, agua potable y personal sanitario. Por su parte, Estados Unidos dispuso un paquete de asistencia de 15,5 millones de dólares para hacer frente a la crisis provocada por el sismo más severo en la región desde la tragedia de 1999.








